Chile: Candidato presidencial de la derecha y su excusa “inexcusable” por no asistir a Te Deum de la Iglesia Católica.

Por Senén Conejeros
Periodista

¿Por qué el candidato presidencial de la derecha chilena, Sebastián Piñera se automarginó de la ceremonia del Te Deum del Día de la Patria, de las Iglesias Católica y Evangélicas?. Desde luego su excusa oficial: “no voy porque pasaré las Fiestas Patrias con mi familia”, es una “excusa inexcusable“, cercana en la mentira.

Es de esperar que si llega a ser electo Presidente de todos los chilenos no se ausente de representarnos si el Papa, por ejemplo, lo invita a alguna ceremonia, aduciendo que tiene que quedarse en casa a cuidar a uno de sus nietos.

Piñera está sintiendo el desgaste que está cosechando por varios de sus “actos fallidos”, y lo que es más interesante es que después de una primera etapa, sus más cercanos dirigentes de la derecha, los mismos que le aseguraban que “corría casi sólo en las presidenciales de fines de este año, comenzaron a retroceder en su triunfalismo al ver que después del impulso inicial “el candidato” se estacionó en alrededor de un 40% mientras, sus adversarios han comenzado, aunque lentamente a crecer.

Y Piñera no crece. Hace poco más de una semana,el mismo Piñera confidenció, en una entrevista, que “habrá segunda vuelta”.

El andar, ahora un poco errático, del ex Presidente y actual candidato de la derecha, lo hizo cometer otro “error no forzado” cuando respondió a la invitación al Te Deum de una manera bastante poco digna, mediante un twitter con el anuncio de que no concurrirá al Te Deum tradicional de la Iglesia Católica, a realizarse mañana lunes 18 de Septiembre.

Como si lo anterior fuera poco, la razón de su ausencia no se corresponde con su calidad de ex Presidente de la República y candidato, por segunda vez, a este mismo cargo: ” pasaré las Fiestas Patrias con mi familia”. Consignemos que nada le impide ir a la Iglesia con su familia…. y si su familia le impide cumplir con sus obligaciones protocolares…- ahí si que tenemos un problema de Estado.

Si aspira a ser Presidente de la República (y especialmente si ya fue Presidente, de 2010 a 2014) el hoy candidato Piñera no puede dar un portazo a la Iglesia Católica en un acto oficialmente catalogado como una actividad religiosa importante para la fe de los cristianos y de respeto a la historia patria y a la creencia de no pocos chilenos.

No obstante, Piñera no sólo no va al acto religioso tradicional de la Iglesias Cristianas en homenaje a Chile en el día del aniversario de la Patria.

Además, no va a los foros de todos los candidatos presidenciales a los que si asisten en diferentes estaciones de TV todos los otros postulantes a Presidentes de la República. Es cierto lo que le aseguran sus expertos electorales y comunicacionales: un candidato poco cuidadoso que se deja llevar, muchas veces, por sus entusiasmos imaginarios, frente a otros ocho candidatos presidenciales tiene mucho que perder y quizás poco que ganar.

Y eso no es todo. Para un Piñera que debe preocuparse de su, hasta hace poco, casi imbatible candidatura, ahora el jefe de las encuestas que lo catapultaban históricamente en las preferencias populares, muchas veces rebatidas, pero, siempre destacadas por la influyente prensa de derechas, decidió cerrar la empresa de “estudios de opinión”. No hay más encuestas de la empresa que siempre dió a Piñera como futuro Presidente y como candidato siempre en alza.

Con esto último, Piñera quedó sin su principal sostenedor de opinión pública. Según se comenta, su encuestador estrella habría preferido seguir siendo un ex encuestador, pero, sin perder la sensación ya construida de haber sido una “estrella” que será recordada como siempre premonitora para el futuro de los candidatos de derechas.

CHILE: IGLESIAS EVANGÉLICAS TIENEN QUE HACER PENITENCIA PARA SER PERDONADAS

Senén Conejeros,
Periodista ———

Los gritos de parte del pueblo Evangélico chileno a la Presidenta, Michelle Bachelet, sonaron fuertes y acusadores: “asesina” y “vergüenza nacional” resonaron en la Catedral Evangélica de Chile. Al lugar Bachelet asistió invitada al Te Deum Evangélico por el nuevo aniversario conmemorativo de la Independencia de Chile.

Los gritos de la multitud, destemplados, por lo injustos y alevosos.

Condenables, porque aquello no parecía la reunión del pueblo de Dios sino, casi, un mitin del diablo.

Todo por la intervención de un candidato a diputado de la derecha que oficia como Obispo Evangélico, y que desde el púlpito las emprendió contra la Presidenta Bachelet, enardeciendo la a su feligresía evangélica que, después, se volvió en contra de la Presidenta a los gritos de “asesina” y “vergüenza nacional”.

La Presidenta Bachelet acudió al Te Deum Evangélico que realizaron las Iglesias de diversas denominaciones como acto oficial de saludo al Día Patrio del próximo 18 de Septiembre.

Da vergüenza ajena escribir sobre lo sucedido ayer en la Catedral de las Iglesias Evangélicas de Chile.

No ha sido un espectáculo propio de un acto religioso, tampoco de un acontecimiento patriótico.

Ni siquiera de un acto político. Fue el ejercicio de la incultura transformada en un enceguecimiento odioso y grosero, propio de una politiquería de la más baja ocurrencia.

Lo ocurrido, en donde más de un Pastor, celebrante del Te Deum evangélico, las emprendió contra la Presidenta Bachelet sólo por razones políticas disfrazadas de demandas religiosas es algo que, hoy por hoy, debiera repugnar a todo ciudadano chileno independientemente del credo que postule.

No me molestan los Evangélicos, ni los católicos, ni ningún mortal que crea y practique una religión. Muy por el contrario, cada uno tiene asegurado el derecho de creer y practicar las creencias que no se opongan el ejercicio de las religiones y las libertades de los demás.

Lo que me indigna es cuando alguno de los clérigos, como ha pasado también con algunos del credo católico, creen tener el derecho desde el púlpito, para orientar lo que los Jefes de Estado deben decir, pensar o actuar.

Tampoco, me parece, que tienen derecho, sólo porque están en un púlpito, a ser quienes bendigan o condenen a un Jefe de Estado, a un régimen o una orientación o a un partido político.

Esta vez fue un Pastor protestante, candidato a Diputado en las elecciones de Noviembre próximo.

Su discurso ante las más alta autoridades del Estado chileno fue “delirante” y expresamente ofensivo para la Presidenta, con el agregado que fue coreado y replicado por sus adeptos al interior del propio Templo, con epítetos irreproducibles hacia la Presidenta de todos los chilenos.

Pareciera que los Evangélicos chilenos se olvidaron que gracias a esta Jefa del Estado tienen en el Palacio de La Moneda, Sede de Gobierno, con iguales deberes y derechos que los capellanes de otras denominaciones, a su propio Capellán evangélico.

También hicieron “letra muerta” de que Bachelet los ha considerado como ningún otro Presidente chileno a la hora de subirlos a la tarima igualitaria que todas las religiones se merecen en los actos del Estado.