Chile: Guillier vrs. Piñera

Por Carlos Alzamora
Periodista

Guillier es una persona genuina, sin dobleces. Usted encontrará más que yo ejemplos de cómo es y ha sido Piñera.

Guillier viene de la raíz social de Chile, de la educación pública, y no tiene ambiciones de ser el más de determinada categoría. Usted sabe bien, mucho más que yo, de dónde viene Piñera y para dónde va.

Guillier no requiere de una fortuna para ser Presidente, porque su merito le alcanza para presentarse. Piñera, sabemos, sin su fortuna de raíz mal habida, jamás habría logrado hacerse del poder.

Guillier no está para representar a los poderosos. Todos sabemos a quién representa Piñera.

Guillier es como la mayoría de Chile, un independiente, uno que se interesa por lo que nos importa a la sociedad, lo que se requiere para construir comunidad. Piñera es un apostador, y usted mejor que yo sabe cuál es su mayor motivación.

Y por último, usted puede no tener empatía ni simpatía por la política ni por los candidatos de la próxima elección, pero si se preocupa de su futuro, al menos entenderá que su destino educacional, laboral y el de los años de su retiro está de modo genuino en el interés de Guillier. Piñera, usted sabe mejor que yo, solo tiene una obsesión.

Y decir Guillier es decir, desde la unidad, desde Goic hasta la izquierda también genuina. En ese largo y diverso trecho está el futuro de Chile. Ciertamente nadie sobra, ni Piñera sobra, pero el destino de una comunidad que trabaje y alcance su bienestar no está en las faldas del capitalismo, al lado de los banqueros y apostadores, que se refugian en las Islas Vírgenes, cuando acá los más modestos no dejan de concurrir a cumplir sus compromisos, luchando por una rebaja en el Metro, renegociando las cuentas de agua y luz o sencillamente caminando a diario decenas de kilómetros en los contrafuertes cordilleranos para cumplir con su sueño de -al menos- obtener estudios básicos.

Chile no se juega su destino, se juega su alma.

No te dejes adormecer por la propaganda que te presentan los medios disfrazada de noticias.

No hay encuesta capaz de torcer la voluntad de la gente expresada en las últimas elecciones.

Piñera habrá logrado evadir la justicia, pero no escapara de la sanción moral que el pueblo de Chile le propinará el 19 de noviembre y ratificará el 17 de diciembre.

Partido Demócrata Cristiano chileno en fase terminal

Por Senén Conejeros, periodista.

La Democracia Cristiana chilena, PDC, ha entrado hoy en su fase terminal. El PDC muere hoy por lo que ha muerto en varios otros países: las ambiciones personales de sus principales dirigentes, el tráfico de influencias y de dineros (nada de trasparentes) y por haber resuelto tomar el camino de ocultar sus grandes renuncios éticos y morales cometidos en dictadura y en democracia.

La DC chilena está en el suelo y agonizante. La lucha “nada de cristiana” por el poder y por el dinero, entre democristianos, está  concluyendo hoy con un Partido atomizado y prácticamente agonizante que anuncia el fin de una idea y una praxis que formó a buena parte de jóvenes políticos de los años 40 al 90 y que llegaron al Poder en 1964 con Eduardo Frei a la cabeza y con su hijo Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 1994

Fue el partido liderado por los jóvenes católicos reformistas de los años 50 y 60 que intentó llevar a la política chilena el mensaje del Cristo de los pobres, aquel que vino al mundo a morir en esa lucha por los más desposeídos y desamparados. Es ese el partido, y la idea política, que cae hoy gracias a sus propios dirigentes que antepusieron el mezquino interés personal por sobre el ya inexistente “interés por los demás, especialmente por los más desamparados”.

La “guinda de la torta” se produjo anoche cuando el Consejo Nacional del PDC, su organismo máximo, votó a favor de llevar como candidato a diputado a un ex parlamentario condenado por la justicia por maltrato a su exesposa y pese a que la Presidenta del Partido y Candidata DC a la Presidencia de la República, Carolina Goic,  había dicho que sería impresentable que el PDC le diera el pase al  señor en cuestión, diputado Ricardo Rincón.

No se trata de que un partido político como la DC, de inspiración y profundas raíces cristianas se enfrente a un descalabro por malos cálculos políticos. Se trata de un partido en que la gran mayoría de los militantes que le estaban quedando han terminado por convencerse que de la lucha por la justicia, la verdad y la dignidad de los más pobres ya no tiene cabida en su conducta política.

¿Tendrá arreglo la situación de hoy de la DC chilena? Se preguntaba esta tarde uno de sus principales dirigentes. Y no se atrevió a responder (y menos responderse con un “si”), tan sólo lo hizo con un difícil.

Ese “difícil” para muchos suena a “imposible”. Cuando ha entrado a un partido la corrupción, la traición a principios fundacionales y el convencimiento de la masa partidaria, a esta altura de la corruptela, aceptaría cualquier cosa, pueden algunos mantener “el timbre y la campanilla” que de nada sirve cuando todos son de la misma “famiglia” o cuando no quedan militantes a quienes ponerles orden.