Partido Demócrata Cristiano chileno en fase terminal

Por Senén Conejeros, periodista.

La Democracia Cristiana chilena, PDC, ha entrado hoy en su fase terminal. El PDC muere hoy por lo que ha muerto en varios otros países: las ambiciones personales de sus principales dirigentes, el tráfico de influencias y de dineros (nada de trasparentes) y por haber resuelto tomar el camino de ocultar sus grandes renuncios éticos y morales cometidos en dictadura y en democracia.

La DC chilena está en el suelo y agonizante. La lucha “nada de cristiana” por el poder y por el dinero, entre democristianos, está  concluyendo hoy con un Partido atomizado y prácticamente agonizante que anuncia el fin de una idea y una praxis que formó a buena parte de jóvenes políticos de los años 40 al 90 y que llegaron al Poder en 1964 con Eduardo Frei a la cabeza y con su hijo Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 1994

Fue el partido liderado por los jóvenes católicos reformistas de los años 50 y 60 que intentó llevar a la política chilena el mensaje del Cristo de los pobres, aquel que vino al mundo a morir en esa lucha por los más desposeídos y desamparados. Es ese el partido, y la idea política, que cae hoy gracias a sus propios dirigentes que antepusieron el mezquino interés personal por sobre el ya inexistente “interés por los demás, especialmente por los más desamparados”.

La “guinda de la torta” se produjo anoche cuando el Consejo Nacional del PDC, su organismo máximo, votó a favor de llevar como candidato a diputado a un ex parlamentario condenado por la justicia por maltrato a su exesposa y pese a que la Presidenta del Partido y Candidata DC a la Presidencia de la República, Carolina Goic,  había dicho que sería impresentable que el PDC le diera el pase al  señor en cuestión, diputado Ricardo Rincón.

No se trata de que un partido político como la DC, de inspiración y profundas raíces cristianas se enfrente a un descalabro por malos cálculos políticos. Se trata de un partido en que la gran mayoría de los militantes que le estaban quedando han terminado por convencerse que de la lucha por la justicia, la verdad y la dignidad de los más pobres ya no tiene cabida en su conducta política.

¿Tendrá arreglo la situación de hoy de la DC chilena? Se preguntaba esta tarde uno de sus principales dirigentes. Y no se atrevió a responder (y menos responderse con un “si”), tan sólo lo hizo con un difícil.

Ese “difícil” para muchos suena a “imposible”. Cuando ha entrado a un partido la corrupción, la traición a principios fundacionales y el convencimiento de la masa partidaria, a esta altura de la corruptela, aceptaría cualquier cosa, pueden algunos mantener “el timbre y la campanilla” que de nada sirve cuando todos son de la misma “famiglia” o cuando no quedan militantes a quienes ponerles orden.