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EL ENCANTO DE PEPA

enrique-rcMe estremecí.

Más aún: me enternecí. Tu crónica desde Praga es brillante, lúcida y lúdica.

Sabes usar el catalejos: la mirada amplia sobre todo el panorama histórico, arquitectónico y testimonial. Y con catacerca  para observar el detalle significativo, que invita al lector a recorrer las callejuelas checas.

Toma sus maletas y viaja contigo, becaria que cumple con algo que tienes. Es la propiedad para narrar y describir. Mostrar y pintar.

Tal vez lo conversamos en la Pontificia Universidad Católica, cuando eras una lozana, talentosa y creativa estudiante.

Te formaste en esa matriz de asombro, curiosidad y estilo hecho a fuego.

Fue en el Campus Oriente, todavía con el perfume de rosas del antiguo convento.

Hoy, Pepa Valenzuela (resguardo tu verdadera identidad en el Registro Civil).Sabes hollar en el camino de la excelencia.

Titulas ”Amarás Praga”.

Es irrenunciable que todos lo hagamos.

No soy médico: sin embargo, estoy seguro de que tus bellas manos se conectan directamente con tu corazón noble y conquistador.

Transitaste desde Nueva York hasta allá . Te enamoraste a primera vista y, en esta oportunidad, no te decepcionaste.

Todos miramos por “las ventanas pequeñas, con marcos blancos, en balcones floridos, de edificios viejos, viejísimos, pero pintados de colores pastel -celeste,rosado,mantequilla-”.

Recorrimos los techos de tejas rojas anaranjadas. Además, las cúpulas redondas y verdes de las iglesias.

Engarcé con mi pretérito en esos mismo rincones. Los recorrí asido de la suave mano de una vecindad culta, sensible, súper viajera  y con ojos de mar.

Entonces subimos al castillo y nos refugiamos en miniteatros, tomamos un café y vimos el caminar de multitud de razas.

Antes de llegar a Praga tomamos el metro. Pasamos más allá de los torniquetes y un oficial con rastros de la antigua policia comunista me atajó. Por sus gestos comprendi que él suponía que yo no habia pagado.

Le dije a mi acompañante que le informara que sí lo hice. ”Yo hablo alemán, no checo”, me respondió. Domina tres idiomas. El español lo aprendió por amor.

Admiramos puentes, parques y el reloj  Astronómico, atrapador de turistas, cada vez que las estatuas de los doce apóstoles dan la hora.

Cuentas con tu encanto: ”Siempre puedes encontrar un lugar tranquilo a pesar del turismo.Siempre hay alguna plaza, un banquito escondido, una orilla del río donde te puedes sentar a descansar y desconectarte.Y siempre vas a encontrar un bar o un restaurante y mesa”.

Cuando retornes, descubrirás que Praga también te ama.

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