INICIOSENÉN CONEJEROS

¡CHILE DEBE CAMBIAR!

Por Senén Conejeros.
Periodista —

¡Chile debe cambiar ya! Tiene que terminar con un sistema inhumano que hace ricos a los más ricos, pobres a los más pobres y crucifica a los jóvenes con un mundo futuro en que no serán dueños ni de lo que les pagan por sus trabajos. Tampoco de la actividad, profesión u oficio que quieran desempeñar. Serán modernos esclavos de la sociedad del dinero y de la apariencia, de lo que los señores de la riqueza necesitan que sean, con el fin de aumentar sus ansias desmedidas de lucro, figuración o de amor “al poder por el poder”.

Cuando elegí entrar, y fui aceptado, por la Comisión de admisión de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, no imaginaba siquiera lo inmensamente feliz y realizado que iba a ser el tránsito que iniciaba (parece sólo ayer) en los setenta. Guillermo Blanco y otros miembros de la comisión de admisión me estaban regalando una oportunidad casi única. Incluso, no aquilaté en toda su dimensión las palabras de bienvenida del Maestro Blanco: “si cumple con la mitad de lo que proyecta en su vida me doy por satisfecho con haberlo patrocinado para que sea periodista de la UC”.

Como no decir una vez más, una palabra sobre Guillermo con quien iniciamos una amistad de profe a alumno, de maestro a principiante y al final, de colegas. En la época de la Dictadura de Pinochet gracias al Cardenal Silva Henríquez trabajamos juntos, Guillermo como Director de Comunicaciones del Arzobispo y yo como periodista en el Arzobispado. Seguimos él como Miembro del Directorio de la Radio Chilena, “la radio del Cardenal”, que me tocó en suerte dirigir entre los años 1973 y 1977.

El video que me mandó ayer un lector de esta columna, a quien no conozco personalmente, deja constancia que no somos pocos los chilenos “que vibramos en una misma (y distinta) cuerda” de lo que otros están construyendo para el futuro. Y ese futuro, al que rinden pleitesía no pocos políticos, empresarios y hasta sacerdotes, tiene que ver con esta sociedad imperante, pequeña y abusiva, gobernada por unos pocos “iluminados”.

Esos pocos iluminados que considera “viejos y anticuados” a los que les interesa “más el ser que el tener”.

Lo anterior no es cosa “de viejo”. No importa lo que diga el calendario. Tampoco lo que diga un viejo con cara de “repertorio de infartos” que se puedan acumular.

Es de joven luchar contra las mayorías egoístas y aprovechadoras.

No es una utopía pensar, querer, y seguir majaderamente luchando y esperando que la sociedad chilena recupere en algo lo que una vez vivimos: movimientos de masas capaces de luchar, esperar, seguir luchando y ganar posiciones y gobiernos que trataron, y en parte lograron, mundos más justos y más humanos, especialmente para los más pobres.

Los más jóvenes de este mundo despiadado de “libremercadismo sin límite” que impera en Chile, necesitan conocer lo que realmente está ocurriendo con y en la sociedad porque tienen, además, la obligación de abrir y mantener espacios para que todos los “vejestorios” también hablemos o escribamos.  Lo anterior en el entendido de que los jóvenes son los constructores del hoy y a ellos les entregamos nuestra confianza, nuestro total respeto, reconocimiento y autoridad de que les corresponde el primer lugar de lucha y de reconocimiento social y político.

Todo lo anterior viene a cuento por una colaboración que me manda un lector de mi última columna de ayer, Roberto Leonardo Fernández Peredo, desde su facebook.

Les dejo video que él me copia porque creo que es reconfortante el saber de tantos hombres y mujeres que siguen manteniendo valores, principios y formas de vida que deberían ser imitados por muchos.

Especialmente los que estamos tan lejanos a valores, virtudes y capacidades como la que este testimonio deja en evidencia…

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