ENRIQUE RAMÍREZINICIO

DISTORSIÓN DE FIESTAS RELIGIOSAS

Chile se define como un país mayoritariamente católico. Al contrario de otros países, como Cuba, celebra varias fiestas religiosas al año.
Están marcadas en rojo en el calendario y la Iglesia las celebra con alegría y devoción.
En teoría son jornadas de oración y meditaciones; de gozo espiritual y del corazón pleno de júbilo.
Reina la felicidad absoluta.
Uno de los principales festejos es el de la Semana Santa, diseñada para recordar a Jesucristo.
Así lo proclama el Papa.
Lamentablemente hay una grave distorsión: la mayoría de la gente aprovecha esos tres días para disfrutar en la playa en vez de concentrarse en la meditación.
La tradición recomienda abstinencia de carne, como un gesto valioso de respeto a Cristo y la comunión.
Pero ese buen afán se transforma en una voracidad dañina: casi todos comen mariscos sin límites, en una actitud que no corresponde a los principios.
¿Cuál es el sentido de religioso que se atropella?
Aparentemente casi todos porque la religiosidad no se considera en su profunda sustancia.
Otra fecha religiosa más cercana es el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María.
Se aprovecha, como en este último caso, para recurrir a un día extra y juntarlo con un fin de semana.
Respeto esa fecha con mucho aprecio y nostalgia porque mis dos abuelas, a quienes no conocí, se llamaban Tránsito y mi querida hermana Patricia heredó ese nombre como segundo.
Muy tristemente ella falleció hace 2 años y medio.
Mi cuñado, Patricio, la visita todos los sábados en el cementerio y reflexiona frente a su tumba, en la que además están Virginia Capello y H. Enrique Ramírez, mis añorados y amados padres.
Mi hermano Agustín, el último de los cuatro, 14 años menor que yo, nació el 24 de diciembre.
Lo mismo Martín, uno de sus hijos.
Es una coincidencia muy grata tener la misma fecha del nacimiento del niño Jesús en Belén.
Antes, el 8 diciembre, se conmemora la Inmaculada Concepción.
Dolorosamente muchos emigran fuera de las ciudades principales y no se concentran en el ámbito de la meditación.
Es otra de las distorsiones de las fiestas religiosas.

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